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Nostalgia de la sitcom

  • Foto del escritor: Miguel Gylmar Meza Aguilar
    Miguel Gylmar Meza Aguilar
  • 22 ago 2022
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 6 nov 2023

Sobre Wandavisión.

La industria completa de películas que dominaba el mundo hasta dosmildiecinueve se cae a pedazos frente a nosotros y las apuestan se hibridizan, al menos para disney en la primera serie de su plataforma digital, que marca su rumbo hacía algo antes impensable: pasar del cine a la televisión, y aunque ya lo había intentado antes con disneichanel, no es hasta Wandavision que disney se enfrenta a los arcos narrativos contemporáneos que el streaming propicia; ciertamente, la migración del Cine a la T.V. trae consigo nuevos parámetros estéticos.


Acá (en Wandavision) da la sensación entre sus propios actores, de como si los miembros de una capital –después de una catástrofe- llegase a un pueblo rural y ahora les tocara aprender las artes marciales y el modo de vida de la zona por el bien de ambas culturas, que son una misma en escencia: en este caso la cinematográfica y la televisiva. Wandavision viene aquí a aclimatar, abrazar y repensar este cambio mediático intenso y profundo de la modernidad.

“En la tele como en el Teatro, el actor es el verdadero autor de la obra”

Con un motor de nostalgia a la vez que de propositividad, la serie se coloca no sólo como una de las obras básicas del universo marvel sino también, como una fiel radiografía de (norte)América y su evolución (o involución) a través de sus programas de televisión; concentrándose en la sitcom, testigo de su tiempo: símbolo de su contexto, como la familia Monster o Malcom el de en 1/2, ambas obras maestras: misma premisa, y ambas sostenidas por su elenco, ya que en la tele como en el teatro, el actor es el verdadero autor de la obra. Fonzie puede explicarlo mejor que yo. Así mismo son los actores nativos del teatro y la televisión o incluso el stand up los que imprimen verosimilitud, si es que de alguna forma la hay, al universo cinematográfico de marvel. Los artesanos que sostienen esta particular serie son Kathryn Hahn y Kat Dennings y Randal Park. Son estos actores los galápagos que sostienen el universo en sus corazas, y por ende la complejidad y el caos de un multiverso cinematográfico de millones de dolares.


Así, los actores secundarios en las películas de marvel equivalen a el punto de fuga en la pintura renacentista, dan profundidad y realismo –o por lo menos una visión mundana- a la realidad que se nos presenta, poner el enfoque con el ser humano como eje y (aunque sus historias sean protagonizadas por dioses y semidioses) este punto es el que ha beneficiado más a marvel, al mostrarnos el aspecto vulnerable de los dioses, con la tragicomedia como vía infalible, Wandavision no sólo es, refrescante en sus actuaciones sino en su autorreferencialidad, relajada y jovial que muestra una reflexión madura sobre Estados Unidos, por lo menos antes del capítulo ocho en que la historia se dobla como un hierro al fuego, hacia la línea narrativa de su gran épica; pero antes de llegar a ese punto inflexivo, se siente como sí después de muchos años por fin escucháramos a los titanes que son los actores de la pantalla chica y, que vienen anunciando que “mientras haya entrega por el gesto y amor a la libertad del alma: habrá buenos actores, todo un ejército y una familia de locos que vienen, gritando a recordarnos que estamos todos vivos” como dijo aquél viejo camarógrafo.

 
 
 

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