Mazal Tov!
- Miguel Gylmar Meza Aguilar
- 23 ago 2022
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 6 nov 2023
A propósito de Shiva Baby.

La peli de Emma Seligman es un cuento de terror millennial y una fábula contemporánea sobre el crecer, sobre las raíces, las flores y las semillas: la coexistencia de la vida con la muerte. Con prodigioso manejo del taiming la simultaneidad de elementos y personajes construye una sinfónica del caos que elevada habla al espíritu tembloroso que vive en cada uno. Claustrofóbica, tierna. Y genial. Lo que Hereditary es para el terror actual Shiva Baby: lo es para la comedia, es el maldito Meet The Beatles de nuestra generación, la hermana peleonera y cínica de Frances Ha, como si Hot Fuzz de the Killers fuera una mujer milenial en sus años veinte, esto: simplemente le volaría la cabeza a Rhomer y a Godard.
Rachel Sennott es una pateatraseros de la actuación, reveladora e inspiradora: La auténtica AntiHepburn. Así como Polly Draper, Fred Melamed y Jackie Hoffman son excelentes como siempre, el aura de su conocimiento es palpable en toda la obra. El manejo de cámara, encuadres y expresión facial de las protagonistas te hacen sentir lesbiana: haciendo que Laura Mulvey diga no que no, mirada hegemónica aplicada señores. La música es parte fundamental para empaginarnos e inducirnos en la forma en que lo hace esta película, es la alucinante Ariel Marx quien se lleva las palmas, y el prodigio de la fusión con las imágenes recuerda a la ópera prima de Carpenter o al trabajo de Goblin para Suspiria. Esta cinta es un metrónomo hacia la madurez. La peli nos habla de esta crisis identitaria que nos toma por asalto cuanto más nos acercamos al meridiano de nuestras vidas, todo esto con una refrescante picardía judía y suspicacia que es una bocanada absoluta,de aire puro en un mundo tan jodido.




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