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Ritmo y Concordia

  • Foto del escritor: Miguel Gylmar Meza Aguilar
    Miguel Gylmar Meza Aguilar
  • 6 nov 2023
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 7 nov 2023

Sobre la estética cinemática.

- El pasado proyecta

escenas fantásticas

tic/toc tic/toc tic/toc

que se joda el reloj! -

Patti Smith

La Armonía es independiente del Ritmo: el ritmo está sometido a la moda ya sea para exponenciar o declinar su poder (es inevitable), y es adyacente a la historia, a su particularidad como la de un recital de poesía en el tiempo, dentro de la contradicción del cinema. Para que el ritmo funcione debe estar fundido con la premisa. Sólo los personajes secundarios y su relación con los protagonistas dan coherencia a esta fusión ya que la concordia –de quien no tiene la presión de contar algo real, sino sincero- es como la Realidad y conecta con los hombres y mujeres de todas las eras. Lo sincero es lo que apela al amor o la falta de amor. “Mi vida (y por extensión la de otr@s) carece de sentido.” expresa Bender R. en Futurama. El único significado que una persona llega a entender (en el mejor de los casos) es el de su propio corazón. Por eso la armonía es emocional y el ritmo cerebral: es música, es consciencia. La película que no es armoniosa no tiene sentido como historia cinematográfica, más si lo tiene como vestigio de su tiempo y de autoría; esta es, una discriminación romántica e incluye tanto a la ficción como el documental, ya que ambos pueden mostrar estos rasgos y son dignos de cabida en el mismísimo monte Olimpo del Cine con mayúsculas y no, de la mínima expresión (técnica/autoral) como los metrajes de los Lumière y de Warhol; la discrepancia entre que una película este de un lado o de otro depende del respaldo que sólo la Crítica detona. Las películas malas sólo son malas porque alguien no las ha justificado aún. Y ese alguien debe llegar despierto para el final de la peli. La cual es mejor si es divertida (obviamente) pero incluso antes que esto, lo que un filme debe a su audiencia es la (propia) coherencia.

Y la armonía es la

mayor coherencia

del espíritu humano,

o su mayor anhelo

sólo vislumbrado a través del Arte.

Nadie se entrega a un mito (es decir, una mentira que se cuenta a consciencia) si este no revelase algo de un@ mism@. El Cine es un intercambio justo: tiempo = estímulo. El ritmo hace que las cosas sean contadas en nuestros términos, que son los del tiempo, con un principio y un fin y: mientras ambos sean grandiosos se perdona lo de en medio -como dijo Fellini-, ya ante el ritmo, el discurso es inminente: ahora, si este discurso es coherente fue porque se fusionó la premisa al compás que la historia dicta –sentimientos / el Sol / planos, secuencias y montaje / el tiempo que las cosas tardan en suceder, un corazón en exprimirse y una lágrima en caer- para encontrar el ritmo con creatividad y constancia; apelando a esto se da la Armonía. Y bien algo que, puede ser bello para alguién, puede ser insufrible para otro alguien y es aquí dónde la Crítica forma puentes entre generaciones y clases sociales, al romper paradigmas. Y no hay mejor crítica que la creación: la sustracción e implementación del rodaje y montaje de las obras maestras pero sobre todo, de las formas de vida, del coraje de cada un@ de nosotr@s para afrontar la ficción y el paso del tiempo.

mayo '22



 
 
 

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